¿Por que nos gusta el auto nuevo?

 

La gran mayoría de los individuos que integran la sociedad industrial desean o han deseado tener un auto nuevo en algún momento de su vida.

Los psicólogos coinciden en que todo comportamiento tiene una motivación, incluso el anhelo de poseer un carro, toda conducta humana busca satisfacer unas necesidades.

Sin embargo, resulta más útil la clasificación en cinco necesidades humanas básicas: fisiológicas (alimento, vestido), autorrealización (crecimiento), estima (autonomía), afecto (amistad, amor), y seguridad (libre de amenazas).

Así las cosas y siguiendo el pensamiento, un vehículo nuevo representa para una persona, mucho más que un enorme esfuerzo financiero.

Por un lado significa la realización de un sueño, posiblemente incubado en la infancia y que por tanto es símbolo de crecimiento personal.

También genera independencia, pues gracias a él puede movilizarse cuando más le convenga, lo que fortalece su autoestima.

Desde el punto de vista afectivo es muy probable que con el carro nuevo su círculo social se fortalezca y además se amplíe, gracias al bienestar que éste representa.

Así mismo, cabe la posibilidad de que frente al volante el individuo se sienta libre de los peligros y las amenazas propias de andar a pie o en transporte público, y además significa protección contra las inclemencias del tiempo.

Soñar con uno u otro modelo tiene un papel primordial en la obtención del vehículo mismo: “Si la persona no sueña con un convertible deportivo, si no hay disposición mental para alcanzar una meta importante, ni siquiera obtendrá un Corsa”.

En nuestro medio el automóvil es la segunda inversión más importante después de la vivienda, y a su poseedor le reporta credibilidad dentro del mercado financiero, la cual resulta muy útil para realizar compras más costosas, como una nueva casa o un vehículo de mayores pergaminos.

Un vehículo último modelo eleva la autoestima y la seguridad a niveles que califica de “egotitis”, y asegura que todos tenemos rasgos de personalidad que se exacerban al poseer y manejar un determinado vehículo, lo cual está muy ligado al tamaño y la marca.

Esto se podría comprobar, dice, poniendo al conductor de un 4×4 blindado al volante de un Topolino y viceversa, a ver cómo se comportan en la vía.

De manera que un automovil cero kilómetros entraña la adopción de ciertas actitudes por parte del propietario y torna inevitables algunos cambios en sus costumbres y comportamiento habituales.

En todo caso el individuo luce mejor porque su criterio adquiere más peso en su círculo social y sus metas cobran una dimensión más elevada.